El algoritmo no cuida de ti: redes, ego y el arte de desaparecer con sentido
- Mónica Peláez

- 10 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Hace unas semanas, en Bogotá, tuve una conversación intensa con un amigo influencer. Me preguntó por qué llevaba tanto tiempo sin publicar.“¿No te preocupa desaparecer?”, me dijo. “Tienes que mostrar todo lo que haces”.
Yo llevaba casi un mes sin hacerlo. No por falta de ideas, sino por estar en Colombia, trabajando en proyectos de consultoría donde, paradójicamente, acompaño a empresas y organizaciones a ser más sostenibles con su entorno. Sin embargo, al abrir LinkedIn apareció el recordatorio silencioso del sistema: alertas de bajo alcance, mensajes de pérdida de visibilidad, notificaciones que traducen una idea clara: el silencio se penaliza.
Ahí entendí algo incómodo. LinkedIn ya no es solo una red profesional. Es una economía emocional donde el ego se convierte en moneda y el algoritmo premia la hiperpresencia, no necesariamente la profundidad.
Cuando el “yo” se convierte en marca
Lo que nació como un espacio para compartir conocimiento se ha transformado, en muchos casos, en una vitrina constante de logros cuidadosamente editados, frases vacías y contenidos diseñados para rendir métricamente. Se nos pide “mostrar valor”, pero rara vez se cuestiona quién define ese valor y bajo qué criterios.
La antropóloga Donna Haraway y la filósofa Rosi Braidotti advierten que vivimos una transición hacia una era posthumana, donde la identidad se diluye entre pantallas, automatización y métricas. En ese contexto, la voz humana —imperfecta, encarnada, reflexiva— se convierte en un acto político.
Publicar deja de ser una acción neutra y pasa a formar parte de un sistema que condiciona cómo pensamos, cómo nos mostramos y cuánto valemos en función de nuestra visibilidad.

Publicar o cuidar: una decisión ética
Durante mi estancia en Colombia se celebró la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional, con una conferencia impulsada por la UNESCO en Cartagena. Uno de los mensajes fue claro: no basta con tener voz. Hay que aprender a usarla con criterio.
La filósofa Joan Tronto define la ética del cuidado como la práctica de “prestar atención activa a lo que sostiene la vida”. Trasladado al entorno digital, esto implica resistir la lógica de la producción constante, el miedo a desaparecer y la obligación de estar siempre disponibles.
Cuidarse también es decidir no publicar. Es reconocer que el silencio puede ser una forma legítima de coherencia y no una señal de irrelevancia.
El burnout digital: una sostenibilidad olvidada
La American Psychological Association ha señalado que pasar más de dos horas al día en redes sociales se asocia con mayores niveles de ansiedad, distracción y agotamiento mental. Pero más allá de los síntomas individuales, existe una incoherencia estructural que merece atención.
Hablamos de sostenibilidad, bienestar y salud mental en las organizaciones, pero rara vez aplicamos esos principios a nuestra relación con la tecnología. Promovemos culturas laborales más humanas mientras aceptamos dinámicas digitales que erosionan nuestros propios ritmos.
El burnout ya no es solo laboral. También es digital.
Redes sociales, liderazgo y coherencia: en el algoritmo no cuida de ti
No se trata de demonizar las redes. LinkedIn sigue siendo una herramienta valiosa para amplificar proyectos con impacto, compartir conocimiento y generar conexiones significativas. El problema aparece cuando la visibilidad se convierte en un fin en sí mismo y no en un medio.
El liderazgo consciente no pasa por hablar más, sino por saber cuándo hacerlo. Por entender que la presencia constante no siempre equivale a influencia real y que el pensamiento profundo necesita pausas.
Si defendemos el bienestar en las organizaciones, deberíamos empezar por el nuestro. También en el entorno digital.
El valor de desaparecer con sentido
No todo silencio es desconexión. A veces, es cuidado. A veces, es coherencia. A veces, es la única forma de sostener una voz que tenga algo que decir.
Tal vez el nuevo liderazgo, también en redes, consista en recuperar el derecho a desaparecer sin culpa y volver con propósito. En un contexto donde el algoritmo no cuida de nosotros, cuidarnos se convierte en un acto de responsabilidad personal y profesional.
Reflexión final
La sostenibilidad no es solo ambiental o social. También es digital, emocional y cognitiva. Y empieza cuando decidimos no entregar nuestra atención —ni nuestra identidad— a sistemas que no han sido diseñados para proteger nuestro bienestar.




Comentarios